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Hablar es el mecanismo
más útil para entenderse...cuando las personas lo
saben hacer bien. Pero a juzgar por lo que se observa en las parejas
problemáticas, constituye una de las principales dificultades.
Se considera que el 90% de las parejas en conflicto poseen escasa
habilidad para el diálogo.
En ocasiones, la verdadera causa de la insatisfacción matrimonial
es la ausencia de comunicación.
Al plantearle un problema a nuestra pareja debemos ambicionar
dos cosas: Resolver el problema y al mismo tiempo mantener la
armonía de la relación. Muchas veces estamos tan
obsecionados por solucionar el problema que lo exponemos de manera
agresiva produciendo un quiebre de la armonía. Cuando esto
sucede en reiteradas ocasiones, se produce el deseo de evadir
los conflictos a toda costa. Y una pareja no puede crecer sin
solucionar sus problemas.
Plantear los problemas
sin perder la armonía solo se consigue con una comunicación
eficaz.
Normas básica
para una comunicación eficaz
Primera:
Si desea captar la atención de su pareja y lograr que éste
escuche con ganas de colaborar, acérquese de manera agradable.
Si lo increpa lo más probable es que el otro actúe
a la defensiva y se predisponga negativamente.
Segunda:
Espere el momento oportuno para tratar el problema. No sacamos
nada con acercarnos de manera agradable si lo hacemos en el momento
inadecuado. Como nuestro objetivo es mantener la armonía,
esforcémonos por encontrar el momento adecuado. Lo mejor
es pedirle a nuestra pareja que determine el momento.
Tercera:
Al plantear el problema sea específico. Tiene que ser un
planteamiento concreto. Un planteamiento vago recibe generalmente
respuestas vagas.
Cuarta:
Diga lo que le gustaría, no lo que no le gusta.
Si plantea el problema explicando lo que no le gusta, estará
recurriendo a una forma crítica y negativa de abordar el
tema, y esa no es la mejor manera de obtener colaboración.
Si decimos lo que nos gustaría, estarémos formulando
una petición, que siempre es mucho más agradable
que una critica.
Quinta:
Exprese su cuota de responsabilidad.
Si somos capaces de expresar nuestra responsabilidad en el tema
planteado, es más fácíl que el otro asuma
también su propia responsabilidad en el hecho.
Sexta:
Exprese sus sentimientos.
A veces planteamos las cosas de manera demasiado prácticas
y racionales. Eso puede hacernos parecer calculadores. Si los
sentimientos no se expresan el otro da por sentado que no se valoran.
Séptima:
Lo bueno, si breve: dos veces bueno
Sea capaz de expresar las cosas evitando irse por las ramas. Idealmente
haga antes un punteo de lo que quiere exponer.
Octava:
No saque a colación cosas del pasado. Hablar del presente
es ser realista, es enfocar las cosas con el fin de solucionarlas
y hablar del futuro implica confianza en que se arreglarán.
Novena:
Ofrezca siempre alternativas de solución. Cuando ante una
dificultad nos limitamos a exponer los hechos, parece que cargamos
en el otro la responsabilidad de encontrar la salida.
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