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Cuando la mujer está
alterada, el hombre por respeto, la dejará sola, y si se queda,
empeorará las cosas intentando resolverle los problemas. No se
da cuenta de lo importante que es para ella la proximidad, la intimidad,
compartir. Lo que ella necesita por encima de todo es sencillamente
que alguien la escuche.
Al compartir los sentimientos, la mujer recordará que es digna
de ser amada y que sus necesidades serán atendidas. Desaparecerán
las dudas y las desconfianzas. Disminuirá su tendencia a sentirse
la responsable de todo y se relajará cuando recuerde que merece
el amor y no necesita ganárselo. Podrá dar menos y recibir
más. Se lo merece.
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