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"Claves para dar un veradero sentido al "pololeo"

Sección Sociedad EL MERCURIO


Cómo lograr que las primeras experiencias puedan construir una relación sólida en el futuro.

Víctor Tobar (27) terminó un pololeo de cuatro años y medio cuando conoció a Verónica Flores (29). Y no para emparejarse con ella, sino para dedicarse por completo a conquistarla. Lo logró a los 4 meses y, un año después, ya estaban casados. El matrimonio fue hace 2 semanas.

Qué hace que una pareja se atreva a asumir compromisos en forma tan rápida y decidida y que otras, en cambio, se debatan en la indecisión durante años. La respuesta parece ser obvia: el amor. Sin embargo, el amor no es cosa fácil. Y aprehenderlo puede tomar tiempo.

"Cuando conocí a Verónica sentí que era amor a primera vista", relata Víctor. No obstante, reconoce luego, "los pololeos anteriores no existieron en vano; algunos fueron experiencias dolorosas, pero del dolor se aprende".

Y agrega Verónica: "A estas alturas de la vida, uno ya tiene bien claro qué es lo que quiere. A los 18 años se busca al príncipe azul; a esa edad no se tiene idea de lo que es realmente el amor. La estabilidad, el equilibrio emocional que encontré en Víctor no lo había encontrado jamás. Y eso que tuve una larga historia de romances. Ahora ya sé que los elementos claves son seguridad, confianza absoluta en la otra persona, respeto y transparencia".

"Por eso, por ejemplo, en nuestra relación no tienen cabida los celos", añade Víctor. "Yo antes fui celoso, pero aprendí a controlarlo. También aprendí a respetar los espacios de cada uno. En pololeos anteriores cometí el error de encerrarme en la relación. Eso fue fatal".

Verónica y Víctor aprendieron a porrazos, como ellos mismos lo reconocen. Sin embargo, muchas parejas jóvenes no tienen claro cómo otorgarle un sentido más trascendente a sus relaciones de pareja. "Se supone que el pololeo es para aprender a amar, pero nadie está preocupado de enseñar eso. ¡Los lolos no tienen idea de qué es amar realmente!", enfatiza el sacerdote salesiano José Forbes, a quien el tema casi le obsesiona.

Entrega incondicional

En sus 50 años como educador ha escuchado cientos de confesiones de jóvenes confundidos. Esto lo llevó a escribir el libro "Pololean creyendo que...", que desde el año pasado ha agotado dos ediciones en Chile y en otros países de Latinoamérica. Lleno de testimonios de gente joven, el libro pretende entregar los elementos clave para las personas que quieran que su pololeo sea algo más que pasarlo bien.

El libro de Forbes parte con el testimonio de un joven que estaba disfrutando mucho su pololeo. Pero a poco andar, la magia desapareció y comenzaron las discusiones por los distintos detalles de la vida diaria. "Entonces entendí que el amor no era sólo buscar el agrado de uno. Cuando la abrazaba, en realidad, buscaba agradarme yo y no hacerla feliz a ella".

Como primer paso, el amor es entrega incondicional y desinteresada, dice el padre Forbes. La pareja que resiste las tormentas y que no sólo se mantiene unida durante la diversión, va por un buen camino. Pero eso no sale solo, "se aprende", agrega.

"Amor es poder estar con tu pareja cuando está de mal genio, sin trabajo o con la libido baja. Si no tienes esa base, no vas a llegar ni a la esquina", acota Verónica Flores.

Otro elemento clave es la capacidad de la pareja para la resolución de los conflictos, agrega Ricardo Cariaga, quien junto a su esposa, la psicopedagoga Mónica Silva, y tras un largo tiempo trabajando con parejas, fundó la agrupación Vivir en Pareja, donde imparten talleres en los que enseñan técnicas para sobrellevar bien la vida de a dos.

Tanto ellos como el padre Forbes coinciden en otro aspecto fundamental: el conocimiento acabado del otro. El sacerdote habla de conocer la esencia del otro, sus valores y sus cualidades. Ricardo Cariaga relata: "Una queja común de hombres con respecto a sus parejas es '¿cómo me puede hacer esto a mí, si yo le he dado todo'. Yo les pregunto: '¿Estás seguro de que le diste lo que ella quería?'. Y resulta que no es así. Entonces, la primera tarea es preguntarle al otro por sus expectativas. Y el otro debe ser honesto al responder".

Para una comunicación efectiva, el padre Forbes recomienda no olvidar las cinco "T": tono, tino, tacto, ternura y tolerancia. Y recomienda un lenguaje que parta de los sentimientos propios: "Es bien distinto decir 'a mí me duele que hagas esto' que decir 'tú siempre haces esto o aquello'. O sea, hay que olvidarse del 'tú' acusador y empezar siempre por el 'yo' sincero".

Otro elemento clave en un pololeo fructífero es la capacidad de perdonar. "Perdonar es hacer un compromiso de que la deuda quedó saldada. Es decir, el que fue ofendido no va a volver a cobrar la ofensa, y el que ofendió no volverá a hacerlo", dice Ricardo Cariaga.

Y una condición fundamental es tener siempre la disposición de comprender al otro, dice José Forbes. O sea, antes de atacar y acusar, pensar qué razones puede haber tenido el otro para actuar de una u otra manera. Es como ver bajo el agua, pero "desde el interior del otro".

Talleres para convivir

Los talleres de "Vivir en pareja" apuntan a enseñar técnicas prácticas para manejar los conflictos. Por ejemplo, se muestra cómo frenar aquellos en escalada (cuando la pelea por un detalle nimio se va agrandando): "Basta con que uno de los dos tenga la disposición de bajar el tono", explica Ricardo Cariaga. También dan ejemplos prácticos para mostrar las diferentes maneras de abordar los conflictos que tienen los hombres y las mujeres, y hacen ejercicios para una comunicación más clara y efectiva.

"Los participantes en el taller se van con una lista de cuáles son las expectativas de sus parejas frente a distintos temas", dice Cariaga.