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La serie
de gastos que trae marzo puede poner a prueba la relación.
Pero quienes planifican, conversan y deciden en conjunto sobrellevan
mejor los períodos críticos.
Marzo es un
mes difícil, no sólo por el abrupto regreso a la
cotidianidad después de unas merecidas vacaciones, sino
también porque al trabajo y las responsabilidades se suma
una mochila de gastos que hace temblar los bolsillos y, muchas
veces, provoca o reaviva conflictos de pareja.
"Cuando
se gasta mucha plata o te cuesta más ganarla puede haber
reproches mutuos. Sobre todo si hay desorden o irresponsabilidad
de parte de alguno de los dos. En las peleas se mezcla todo y
sacamos en cara muchas cosas, pero no pasa de ser una discusión
cotidiana, porque sabemos que ambos aportamos a la familia",
reconoce Elsa Santander, casada hace 17 años.
Definitivamente,
el manejo de las platas no es un tema fácil de tratar en
las parejas. "Es conflictivo por el significado social que
tiene, no puedes descontextualizarlo. Dinero es poder, prestigio,
estatus. Cómo lo manejan refleja dos cosas: las demandas
sociales y los conflictos de la pareja. En momentos como los gastos
de marzo, vacaciones o cuando se necesita invertir, emerge el
tema y se agudizan los conflictos", explica Marta del Río,
psiquiatra sicoanalista y terapeuta familiar.
Roles actuales
Si bien los
problemas económicos afectan a todas las parejas, los especialistas
concuerdan en que es más habitual que se produzcan crisis
en aquellas donde ambos trabajan y, especialmente, entre las de
clase media.
Para Ricardo
Cariaga, terapeuta y director de la organización Vivir
en pareja, "El
dinero no es la razón de las discusiones; es simplemente
lo que gatilla las crisis".
"la suma
de problemas provoca los quiebres; lo que pasa es que muchas parejas
no tienen las herramientas para solucionarlos. Si uno pensara
el matrimonio como una empresa, se daría cuenta de que
hay que planificar. Las finanzas no se pueden dejar a lo que venga".
En meses como
marzo, cuando a las cuentas habituales se suman uniformes, útiles
escolares, mensualidades académicas, patentes y otros,
la necesidad de organizarse se hace más evidente. Para
que el dinero no sea fuente de conflicto recomiendan hablarlo
abiertamente, buscar criterios similares y pensar en el proyecto
en común.
"Hay
parejas que son equipo y otras que no. Sentirse equipo es saber
que todas las cosas les pasan a los dos y los problemas se solucionan
juntos", concluye Ricardo Cariaga.
"La clase
media es más exigente, no vive su realidad socioeconómica
y trata de imitar a los de la clase privilegiada; por eso se frustran,
lo que genera agresión y embarga la felicidad. En una pareja
enamorada se hacen convenios, miran juntos para el futuro, pero
hay otras que compiten o se utilizan, no se ponen de acuerdo,
no privilegian lo afectivo", dice César Menéndez,
psicólogo del Centro de Psiquiatría y Psicología
de Santiago.
En las últimas
décadas, el dinero ha ido ocupando un lugar cada vez más
importante en las relaciones y eso se ha reflejado en las mismas
consultas. "Antes, el dinero no era tema; pero cuando la
mujer comenzó a trabajar y tomó conciencia de su
persona socioeconómica, todo cambió", opina
Menéndez.
La psiquiatra
Del Río concuerda: "Antes los roles eran definidos,
el hombre era proveedor y el rol femenino en el hogar era valorado
socialmente. Ahora no es así; mientras lo valorado sea
lo masculino, el dinero seguirá en el tapete, porque está
muy ligado al tema de género y roles de la sociedad. En
las parejas jóvenes, las mujeres exigen paridad".
Alejandra
Ponce lo ha vivido en carne propia. En sus cuatro años
de matrimonio ha sido el pilar económico del hogar, la
única que ha tenido estabilidad laboral y un sueldo mejor.
Pero con el paso del tiempo siente que el tema económico
ha ido provocando un desgaste en la relación.
"Uno
se casa con un discurso políticamente correcto de igualdad,
pero lo cotidiano es distinto. Te puedes adaptar a una situación
desventajosa, pero cuando el problema se mantiene en el tiempo,
pesa y no puedes proyectarte. Cuando no hay una relación
horizontal, uno siente que el compañero deja de serlo y
se desencadenan un montón de sentimientos, como rabia,
culpa, desencanto, y obvio que eso remece una relación",
confiesa.
EL DINERO
es un tema que cada vez cobra mayor importancia en las consultas
a terapeutas de pareja, tal como reconocen los especialistas.
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