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Según
las estadísticas, los matrimonios realmente exitosos son
el 12,5 %. Uno de cada diez.
Demasiado pocos considerando que todos quienes nos casamos o decidimos
convivir, lo hacemos con la mejor de las ganas, disposición
e intención de formar una familia, desarrollar un proyecto
de vida en común, tener hijos, compartir, envejecer juntos
y además, sustentados en un sentimiento muy importante
y poderoso como es el amor.
Es decir el amor no es suficiente para tener una buena relación
de pareja. ¿Qué falta entonces, qué necesitamos
para que nuestra vida en pareja funcione?
Varias cosas. Según nos cuentan Ricardo Cariaga y Mónica
Silva directores de la Organización Vivir en Pareja. La
primera de ellas es tener claro para qué nos casamos, con
qué objetivo.
¿Para
qué se casan las personas?
Cuando hacemos esta pregunta, nos dicen, las respuestas más
comunes son: para formar una familia, para desarrollar un proyecto
de vida en conjunto, para compartir la vida, para envejecer juntos.
No, las personas no se casan por eso. Lo hacen por una sola razón,
para cumplir un solo objetivo: Ser felices y pasarlo bien
formando una familia, desarrollando un proyecto de vida en conjunto,
compartiendo la vida, envejeciendo juntos, etc. pero el objetivo
principal y que incluye a todo el resto de las razones es ser
felices y pasarlo bien.
Pero, una vez viviendo juntos, surgen los problemas: "La
primera situación que me molestó, que te lo hice
saber y no reaccionaste bien. La segunda cosa que pensé
en decirte y por miedo a tu reacción me callé. La
tercera, la cuarta, la vigésima, la centésima"
y luego son tantos los problemas sin solución acumulados
en la mochila matrimonial que las parejas dejan de trabajar por
cumplir el objetivo original y ponen el foco en los problemas
sin solución y como no saben como resolverlos empiezan
a contaminar su vida en pareja y luego dejan de pasarlo bien y
ser felices.
"Y si yo me casé contigo para ser feliz, pasarlo bien
y lo paso pésimo y la verdad no soy feliz como quisiera,
entonces nuestra relación no tiene sentido. No se está
cumpliendo el objetivo para el cual nos casamos."
Y muchas parejas haciendo consciente o inconscientemente este
análisis, deciden separarse.
Pero no lo
hacen porque no se quieran. Lo hacen porque tienen una interminable
lista de conflictos no solucionados, que además crece día
a día, y que no les permite cumplir con el objetivo para
el cual se casaron.
La única
diferencia entre una pareja exitosa y otra que no lo es, es la
capacidad para solucionar sus conflictos. Una sabe como hacerlo
y la otra no.
Llegan a nuestra
consulta parejas de 5, 10, 15, 20 o más años de
matrimonio, con terribles problemas de convivencia por el solo
hecho de no saber como solucionar sus conflictos de pareja.
El problema
es que nadie te enseña como hacerlo. Uno se capacita para
todo en la vida, menos para lo más difícil y definitivo:
ser padres y ser pareja.
Si les preguntara
cómo están educando a sus hijos, ustedes responderían:
"lo mejor que podemos, basados en como me educaron a mí
y a mi pareja. Rescatamos lo mejor de cada modelo y hemos conformado
un modelo propio por el cual nos ceñimos para la educación
de nuestros hijos".
¿y quién les asegura a ustedes que esos modelos
de los cuales ustedes sacaron la información para armar
su propio modelo, eran los correctos?
Nadie ¿verdad?. La realidad es que uno educa a sus hijos
como a uno le "tinca" que es lo correcto. El problema
es que cuando uno hace las cosas por tincada, tiene dos opciones:
acierta o se equivoca, y si uno tiene la mala suerte de equivocarse
más veces que acertar, entonces terminará teniendo
problemas con su hijo.
No conocemos a ningún padre que tenga un hijo drogadicto
que haya hecho cosas a propósito para que el resultado
fuera ese.
¿Qué paso con ese padre? Se equivocó más
veces nada más. ¿A propósito? Obviamente
que no, simplemente no sabía como hacerlo y seguramente
también trato de hacerlo lo mejor posible.
Así
mismo dificultamos que las parejas hagan cosas a propósito
para hacerle la vida imposible al otro o hagan cosas premeditadas
para tener una mala relación de pareja. Seguramente hacen
también lo mejor que pueden.
Las personas se casan o deciden vivir en pareja y necesariamente
desde el primer día empiezan a tomar decisiones:
.- voy a dejar que ocupe la mayor parte del closet.
.- no le voy a decir que no me gusta que se ponga ese pijama.
.- voy a compartir con el o ella eso que tanto le gusta.
.- mejor no le voy a decir esto que me pasó porque se puede
molestar.
.- no voy a proponerle esta fantasía porque a lo mejor
va a pensar mal de mí.
.- voy a convencerlo de que me acompañe, porque es bueno
para la pareja compartir ese tipo de cosas.
.- le voy a decir que bueno para que esté contenta.
.- etc., etc.
Todas decisiones, una tras otra, todas con la mejor intensión,
con el mejor propósito; hacer de la vida en pareja algo
agradable. Pero si no se logra ese propósito es signo de
que hemos tomado más decisiones equivocadas que acertadas.
De hecho el único parámetro para saber o darnos
cuenta de si a lo largo de nuestra vida en pareja hemos tomado
más decisiones acertadas que equivocadas o al revés,
es fijarnos en el resultado. Si tenemos una relación constructiva,
rica, entretenida, comprometida, etc. es señal de que hemos
acertado con nuestras decisiones. Pero si en cambio nuestra relación
es destructiva, poco comunicativa, aburrida, etc. es señal
que hemos tomado más decisiones equivocadas
¿a
propósito?, no, hemos hecho lo mejor posible.
Muchas veces
cuando nos encontramos frente a una pareja que siente que lo está
pasando mal, que encuentra que su vida en pareja va de mal en
peor, les hacemos a ambos las siguientes preguntas:
.- ¿quieren tener una buena relación de pareja?
.- ¿Les gustaría que su pareja, sea su compañero
o compañera?
.- ¿Les gustaría que su pareja fuera su amigo o
su amiga?
.- ¿Que
fueran confidentes, amantes, cómplices?
.- ¿Quisieran
poder comunicarse eficientemente con su pareja?
.- ¿Les
gustaría poder decir lo que piensan y sienten sin que se
transforme en una situación desagradable?
.- ¿Les
gustaría llegar a acuerdos con su pareja?
.- ¿Les
gustaría pasarlo bien con su pareja?
.- ¿Les
gustaría ser completamente felices?
SI, contestan
a cada una de esas preguntas.
Entonces viene
la última de ellas:
- Y si tienen
tan claro lo que quieren y ambos además quieren lo mismo
¿por qué no lo hacen?
La respuesta es una sola: "No sabemos cómo, lo hemos
intentado muchas veces, pero no nos resulta."
Esa es la
gran verdad, las parejas quieren tener una buena relación,
pero no saben como lograrlo.
La buena noticia
es que se puede aprender.
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