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"Las parejas
tienen que aprender a pelear"
Sección sociedad: Las Últimas Noticias
Terapia Matrimonial
Ricardo y Mónica, después de más de 20 años
de casados y basados especialmente en la experiencia de Mónica
como Psicopedagoga, la cual le enseñó que el problema
de los niños eran principalmente sus padres, decidieron
capacitarse en la solución de problemas matrimoniales.
"Decidimos formar Vivir en Pareja enfatizando que se trata
de parejas y no solo de matrimonios", dice Ricardo Cariaga,
miembro de la organización donde él, su esposa y
otras tres parejas organizan una serie de talleres y seminarios,
cuya finalidad es entregar técnicas que permitan aprender
a resolver sus problemas.
En su opinión, el alto índice de fracasos en las
relaciones no pasan por la falta de amor, sino "por la forma
como dirimen sus conflictos y por el bombardeo de la rutina y
la falta de comunicación. Tienen que aprender a pelear".
El profesional agrega que a pesar de que "todos nos casamos
con la mejor de las intenciones, las ganas de hacer una vida juntos,
tener hijos, consolidar un proyecto, ninguno se capacita para
eso. Y es uno de los compromisos más fuertes que asumimos
en la vida. Eso es por falta de información."
- Pero, ¿ no suena muy técnico hablar así
del matrimonio o de la relación de pareja?
- Pero así debería ser. La gente debería
capacitarse para saber como resolver sus discusiones. Hay problemas
ineludibles y no hay parejas que no tengan problemas. La diferencia
es que una pareja exitosa tiene la habilidad para enfrentar los
conflictos. No tiene que ver con el amor.
- ¿Cúales son esas técnicas?
- Por ejemplo, para dirimir conflictos hay cuatro aspectos en
los cuales se debe trabajar: la llamada bola de nieve, en que
una cosa que nos hace pelear deriva en otra del pasado y así
en una tercera; la descalificación; la evasión del
problema, en donde un miembro de la pareja termina dando un portazo
y se va sin terminar la discusión; y la visión negativa
que tiene cada uno del otro, la competitividad.
Reacio a soltar detalles respecto de los contenidos exactos de
los talleres, Cariaga explica que aprender a identificar aquellos
elementos que perjudican la relación es fundamental.
Luego se desarrollan las técnicas para una comunicación
clara y segura (lo cual pasa por explicitar las expectativas que
cada uno tiene del otro y entender cómo influyen en las
relaciones), y establecer las reglas, por ejemplo, de cómo
se discutirá. Y ahí la base es no interrumpir. La
etapa final es la solución de los problemas a través
del díalogo, lo cual pasa por tomar un acuerdo y un compromiso.
- ¿Y se trata de recetas universales, aplicables a cualquier
pareja?
- Efectivamente. Como la relación de pareja es un trabajo,
la consigna es que "cuando uno no quiere dos no pueden".
El amor es una decisión, y también hay que entender
que no todas las personas son parejas para toda la vida y que
se cometen errores. Pero a esa conclusión se llega también
con trabajo e información.
Vicente Ferrando y Andrea Donoso, participaron de los talleres
motivados por la búsqueda de un crecimiento personal. Sin
embargo, se dieron cuenta de que, bajo la imagen de matrimonio
perfecto, no todo funcionaba como reloj en su relación.
"Descubrimos una serie de falencias, en especial en la comunicación
que teníamos y los problemas que nos generaba la rutina
en la que habíamos caído", comenta Vicente,
arquitecto de 42 años, quien destaca que nadie enseña
a cómo ser esposo o esposa y que la convivencia genera
el choque de dos mundos.
Andrea acota que, aplicando las técnicas, "aprendimos
a discutir, a escuchar al otro, a dejarlo hablar. Ahora nuestras
discusiones son menos frecuentes y más cortas, y ya no
recaemos en los mismos temas, porque cada discusión se
analiza y se termina.
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