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Razones
para el matrimonio: No basta con estar enamorado
No existen
las siete claves del éxito ni un manual sobre las razones
"correctas" para casarse. Más bien, los expertos
en novios prefieren sugerir ciertos criterios que conviene tener
en cuenta a la hora del matrimonio. El principal, es que para
unirse se necesita emoción, pero también decisión
de amar.
Para muchos,
el matrimonio es el gran proyecto de sus vidas y, aunque resulte
paradójico, la más inconsciente de sus decisiones.
En teoría, y ante la pregunta por qué te casas,
las respuestas no difieren demasiado entre los novios: "Porque
estoy enamorado", "porque quiero formar una familia
y siento que encontré mi media naranja", "porque
tengo la necesidad de crear un hogar y proyectarme junto a ella
en el futuro". En la práctica, las razones menos pensadas
son las que más afloran.
Cuando Flavio
Traverso y María Angélica Echenique se casaron,
hace 45 años, comenzaron a reflexionar sobre la vida en
pareja junto a un grupo de amigos. Con el tiempo, se dedicaron
por su cuenta a ayudar a la preparación de novios y matrimonios
en conficto. Hoy, dentro de PRH (Personalidad y Relaciones Humanas),
organismo de ayuda, desarrollan el taller "En búsqueda
de una vida de pareja".
María
Angélica cree que el porqué la gente se casa no
está completamente descifrado. "Pienso que una se
casa porque encuentra a la persona con quien siente que puede
desarrollar plenamente lo que es esencial a sí mismo, que
puede ser la formación de algo único, original,
que empieza con el otro".
Por un lado,
dice, aflora una vocación de armar familia con determinado
hombre o mujer. Por otro, "siento que con ese hombre me voy
a permitir ser yo misma. Algo esencial en mí se va a poder
seguir desarrollando. Por eso, más que de razones correctas
para casarse, prefiero hablar de razones ajustadas a la esencia
natural del ser humano".
A punto de
lanzar la segunda edición del libro "Se casan creyendo
que...", el padre Gustavo Ferraris lleva 16 años preparando
novios en forma sistemática. Su experiencia le permite
hablar con propiedad de las razones conscientes e inconscientes
a la hora de casarse. "Las conscientes tienen que ver con
el atractivo, el enamoramiento. Eso es común a todos los
novios. Después descubren que hay razones inconscientes,
como salir de la casa de los padres, no estar solo, y otras. Entonces
confunden amor con enamoramiento, y lo que es atractivo se transforma
en deseo de estar juntos, pero no en voluntad de hacer un proyecto
común. A veces esa voluntad aparece después y a
veces no aparece, y depende de los ideales de vida que tengan.
Por eso muchos fracasan, por falta de proyectos claros de vida,
qué buscan y por qué vale la pena vivir juntos".
En la misma
línea, el terapeuta familiar Fernando Rosselot explica
que "los elementos centrales de una relación de pareja
son más que nada inconscientes y normalmente se trata de
construir una serie de racionalizaciones para darles sentido.
Por eso, lo racional y lo emocional están entretejiéndose
siempre".
"Muchas
veces lo que aparece en primer plano es el amor, pero si uno escarba
un poquito hay otras motivaciones no tan conscientes. Están
las económicas, por ejemplo, o gente que se casa para sobrevivir,
o para arrancarse de la casa. También hay personas que
lo hacen por una vivencia de pasión, que en general dificulta
la convivencia en el tiempo. El amor se mide en el eje del tiempo
y la pasión, en el eje de la intensidad. El amor tiene
implícita una cosa como de tolerancia, de aceptación;
en la pasión todo tiene que resolverse ahora ya, las expectativas
son todo o nada".
Flavio Traverso
cree que es importante tener la inteligencia para descubrir la
verdad de cada uno. "Debe haber un proceso en mí,
de distinguir lo que es la pasión, lo que es la belleza,
el intelecto. El casarse por lo económico o irse de la
casa no son razones para un matrimonio. Son necesidades o carencias
válidas, pero no se pueden poner entremedio para ver si,
de fondo, ésa es mi pareja".
Revisar las
expectativas
El matrimonio
de Ricardo Cariaga y Mónica Silva formó la organización
"Vivir en pareja". Allí dictan, entre otros,
el taller para novios "Prev", cuyo sentido es la prevención
y la capacitación a parejas en conflicto o que quieren
evitarlos.
Ricardo señala
que si tuvieran que darles un sólo consejo a los novios,
les dirían: Hagan una revisión de sus expectativas.
"Creo que las parejas se casan sin conocer las expectativas
del otro. Pregúntale a un novio si su pareja conoce las
de él. Te aseguro que no. Entonces vienen las desilusiones.
En general se casan para formar familia, desarrollar un proyecto
en común, compartir la vida... pero nosotros vemos en nuestra
consulta que muchas parejas logran ese objetivo pero no son felices,
¿entonces de que sirve? para nosotros el objetivo que engloba
todo es: "ser felices y pasarlo bien" haciendo todo
el lo anterior, y para ello deben ser capaces de crear las condiciones,
siendo la más importante de todas, ser capaces de resolver
sus conflictos.
Considera
que es importante darse tiempo para conocerse bien. "Es en
ese conocimiento donde se van a compartir las expectativas respecto
al matrimonio. Qué se espera de los hijos, del sexo, de
la relación con las familias de origen. Al momento de la
decisión no puede haber dudas, hay que desearlo de verdad".
De igual modo,
el siquiatra Rosselot piensa que como muchas veces las parejas
se casan sin haber hecho explícitas su expectativas, pasan
diez, quince años tratando de convencerse el uno al otro.
Explica que
estos anhelos están relacionadas con las vivencias en las
familias de origen. "A poco andar se empieza a dar cuenta
de que su pareja mira las cosas con un lente distinto: los roles
de lo que son los hombres y las mujeres, cómo se resuelven
determinados problemas, cómo se maneja la plata. El otro
piensa que su pareja está cometiendo errores garrafales
y rápidamente busca el modo de etiquetarla de enferma".
Dentro de
ese mismo contexto, el siquiatra considera que es indispensable
hacerse cargo de la propia elección, y en ese sentido es
importante el conocimiento. "En buen chileno, saber con qué
chichita me estoy curando".
Desde la perspectiva
del padre Ferrraris, los novios deben considerar que no basta
con estar enamorados y que no se puede vivir de expectativas.
"Es necesario conocerse y aprender a comunicarse. La ignorancia
es el gran problema de la comunicación. Creen que comunicarse
es conversar y no llegan a un nivel de profundidad en el que amar
implica estar dispuesto a ceder algo para el bien del otro".
Realismo puro
"Hoy
se le exige mucho a la pareja. Tiene que ser el espacio de pasión,
de buena comunicación, porque la satisfacción individual
se considera un valor intransable", dice Fernando Rosselot.
Agrega que
junto con el amor debe haber mucho realismo. "No caer en
la ingenuidad de pensar que el otro se va a comportar de acuerdo
al personaje de novela que yo escribo en mi vida. Tener conciencia
permanente de que el otro es un otro ajeno que nunca va a ser
totalmente manejable, comprensible; hay un punto en que es inaccesible".
Para él,
existe un bombardeo de imágenes idealizadas de la sexualidad
y de la convivencia romántica, que están muy alejadas
de la realidad, lo que causa mucha angustia.
"Ojo
con las certezas, con las perfecciones, con la idealización.
No existe vida de pareja sin frustraciones. En las parejas siempre
hay agresión, pasiva o activa, siempre hay descalificación.
Cómo se manejan es lo que determina que la cosa funcione
o no".
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