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La fiesta
de matrimonio estuvo súper buena y emotiva, la luna de
miel fantástica, el nuevo departamento impecable
pero ¿y ahora que?, es una pregunta que se hacen muchas
parejas después de los ajetreos propios del matrimonio.
Mónica
Silva, terapeuta y directora de la Organización Vivir en
Pareja nos cuenta que:
"Lo primero que le aconsejamos a las parejas es definir con
claridad el objetivo del matrimonio, que para nosotros, no debiera
ser otro que ser felices y pasarlo bien, desarrollando un proyecto
de vida, formando una familia, compartiendo la vida, etc., y la
pregunta que le hacemos a continuación es "¿Qué
grado de felicidad les gustaría alcanzar en una escala
de 1 a 10?".
Obviamente las parejas responden siempre que les gustaría
alcanzar la máxima puntuación, pero la mayoría
lo dicen con un poco de pudor, como si estuvieran pidiendo algo
demasiado difícil
en el fondo de sus corazones realmente
no creen que eso pueda ser posible de verdad.
Y si no creen que sea posible ¿Cómo van a lograrlo?.
Según nuestra experiencia, en las parejas felices no existe
esa duda. Y su felicidad se produce de la interacción de
tres elementos básicos: El deseo de ser felices, la convicción
de que lo lograrán y el inquebrantable compromiso de hacer
una vida en común. Estos tres elementos son responsables
de la solidez de la base sobre la cuál se levantará
la estructura del matrimonio y que permitirá mantenerla
en pie a pesar de los embates con que nos puede sorprender la
vida.
Para saber si usted cuenta con estos elementos o cómo hacer
para incorporarlos a su forma de ver la relación los vamos
a explicar por separado."
Deseo de ser
felices
Cuando un
emprendedor parte con un negocio, está seguro que va a
lograr el éxito. Sabe que van a haber dificultades, épocas
malas, muchas por culpa de la operación propia del negocio,
errores de él mismo por el desconocimiento de todas las
variables involucradas e incluso otras que no serán de
su responsabilidad, como por ejemplo: una recesión económica,
una alza de la moneda de cambio, etc. Pero a pesar de aquello
su disposición es perseverar hasta alcanzar la meta. Esa
es la auténtica pasión por el éxito.
Así
mismo las parejas que desean ser felices, están dispuestas
a trabajar con entusiasmo a pesar de las vicisitudes de la vida.
Convicción
Las parejas
que tienen una buena relación, están convencidas
de que pueden ser felices, que los matrimonios felices existen
y que ellos van a ser uno de ellos.
Desgraciadamente, la mayoría de las parejas no están
convencidas de ello, creen que van a tener un matrimonio como
muchos de los que conocen, no felices completamente porque los
matrimonios exitosos son solo una excepción.
Todos hemos oído sobre la ley de la atracción, que
dice que si uno cree que algo va a pasar, sucede. En la medicina
se dice que la actitud del enfermo es fundamental para la sanación.
Que el enfermo que está convencido que va a sanarse lo
logra a pesar de los diagnósticos.
En la relación de pareja, las convicciones actúan
de la misma manera, si los miembros de la pareja están
convencidos de que tendrán un matrimonio exitoso, lo tendrán.
No es necesario que creamos que todos los matrimonios serán
felices, solo basta tener la convicción que el nuestro
lo será.
Para tener
un matrimonio feliz, hay que creer en esa posibilidad, aunque
existan dificultades para lograrlo. Si no cree en un matrimonio
feliz, será difícil poder lograrlo.
El psicólogo
estadounidense William James afirmó: "La mayor revolución
de nuestra generación es que los seres humanos, cambiando
las actitudes internas de sus mentes, pueden cambiar los aspectos
externos de sus vidas".
La convicción
internas de las personas que el matrimonio es complicado y que
solo se debe esperar obtener un nivel de felicidad moderado, los
hace trabajar para obtener confirmación de aquello.
Cambiar las
convicciones no es fácil pero es muy importante poder hacerlo.
Si tenemos creencias negativas sobre el matrimonio, éstas
definitivamente terminarán por imponerse.
Si desea cambiar
las convicciones negativas que tiene sobre su matrimonio y que
lo(a) hacen actuar de la manera que lo hace actualmente, le propongo
lo siguiente: En primer lugar es necesario que comprenda por qué
tiene esas creencias, de dónde vienen y cómo condicionan
su actuar, luego escríbalas y después de ello escriba
una afirmación opuesta.
Por ejemplo:
Convicción actual:
"Nos hemos hecho mucho daño el último tiempo
para que esta relación vuelva a ser feliz"
Afirmación opuesta:
"Siempre se está a tiempo para partir de nuevo, y
si pudimos ser felices en algún momento, podemos volver
a serlo si trabajamos para ello".
En resumen,
las parejas que son felices, en gran parte lo son, porque creen
que pueden serlo.
Compromiso
Las parejas
que son felices están firmemente comprometidas con su pareja
y con la relación.
Por el contrario, si no nos comprometemos por completo con la
relación, le pudiéramos estar dando a entender a
nuestra pareja cosas como: "no estar seguro(a) de haber tomado
la decisión correcta al casarme contigo", "no
creer que la relación vaya a ser para siempre", "siento
que no te quiero como antes", etc. Esa actitud produce inquietud
y desconfianza en nuestra pareja, no permitiéndole presentarse
tal cual es, y va a dedicar gran parte de su energía a
protegerse por si acaso la relación no funcionara.
En nuestra consulta vemos claras diferencias entre las parejas
que están comprometidas con la relación y las que
no. Sin duda, las primeras están más motivadas para
solucionar sus problemas y viven la relación sin el freno
puesto, lo que las hace sentirse más libres y felices dentro
de la relación, concluye Mónica Silva Directora
de la Organización Vivir en Pareja.
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