Los riesgos de vivir con un trabajólico


Quienes se centran en lograr éxito y poder tienen a sus mujeres insatisfechas

La excesiva masculinidad tiene a muchos varones en la cuerda floja y haciéndoles pagar un alto precio. Sí, por estar centrados más en el estrellato laboral que en sus familias tienen esposas infelices e insatisfechas.

Pese a que algunas características típicamente masculinas, como la obsesión por el éxito y el poder, la incomodidad por mostrar afecto a otros hombres y la tendencia a valorar el trabajo por encima de la familia, son normales en el género masculino, la sumatoria de éstas pueden afectar las relaciones con los demás, especialmente con la esposa, advierte un estudio de la Universidad de Notre Dame (Indiana-Estados Unidos).

Esto lo sabe bien Dario Arce, de 32 años. “Trabajaba como enfermo sin darme cuenta que mi esposa lo pasaba mal. Incluso iba los sábados a la oficina. La situación hizo click cuando ella tuvo un problema nervioso y recién me di cuenta que ni conversábamos... Afortunadamente hoy está todo solucionado”, cuenta.

El sicólogo clínico, terapeuta familiar y de parejas del Instituto de Neusopsiquiatria de Chile, Daniel Rodríguez, habla de estereotipos. “Socialmente se tiende a valorar el éxito laboral como parte de la identidad masculina”, dice, y lo grafica. “¿Cómo te ha ido en el trabajo?, es la típica pregunta en una reunión de ex compañeros. Quieren saber si ha ascendido, si está ganando o no”.

Afirma que “a veces, los hombres construyen su identidad. Se sienten más importantes y más valorados en la medida que tengan un mejor trabajo o sean más exitosos en ese ámbito”, comenta.

Al rigidizar los roles en el hombre con el foco puesto en el trabajo, emociones y funciones pasan a segundo plano. Lo mismo el tiempo para el ocio, las amistades. “Y paga un alto costo para lograr un área en desmedro de otras”, acota.

La mujer obviamente se siente insatisfecha porque debe asumir en un ciento por ciento de lo que el hombre deja de lado. “Esto implica en ella renunciar a otras áreas de su vida...”, asegura el sicólogo.

Se refiere a otros estudios que hablan de sanidad en la pareja y la fórmula es ser flexibles en los roles.

La directora de la Escuela de Sociología de la Universidad la República, Alicia Pincheira, agrega que no todo es “happy” dentro del concepto de familia tradicional: hombre proveedor y mujer cuidora de niños.
“En general, los conflictos ocurren cuando no hay una preocupación de parte de ambos actores en mantener una relación afectuosa y comunicatica en términos de sentimientos, intereses y problemáticas diarias”, precisa.

Argumenta que cuando hay descuido, porque el varón trabaja mucho, se puede producir la infelicidad de la mujer. Y viceversa, la mujer trabajólica también puede hacer de un hombre un ser infeliz.