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Besar estimula
las glándulas salivares; literalmente, la boca "se
nos hace agua" cuando besamos, si se repite el beso de forma
continuada, el cerebro que está recibiendo esta información,
inmediatamente comienza a transmitir mensajes a las zonas relacionadas
con el acto sexual, a reacción es automática e inevitable,
como bien saben
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y conocen
todos los enamorados.
De ahí
que el beso, así como otras caricias preliminares del amor,
se practique con la finalidad (consciente o inconsciente) de excitar
las células sensoriales del cerebro de la persona amada
y también las de nuestro propio cerebro, para hacernos
más agresivas en la pasión y por lo tanto hacer
más intensamente placentera la experiencia de la relación
íntima.
Las parejas que llevan años de casados y sienten que "la
pasión se ha apagado", en las terapias de pareja descubren,
que casi siempre están haciéndose el amor mecánicamente
("por cumplir") sin dedicarle a esta actividad el juego
preliminar de mutua excitación que es tan necesario.
El culpable es generalmente el hombre, no la mujer, pues para
ellos es menos necesario el juego sexual, entre tanto, la mujer
necesita de mayor dedicación y estimulación. Por
esta misma razón, es la mujer quien debe aplicar este conocimiento
para incitar al hombre con sus besos y así recordarle el
verdadero sentido de su encuentro en la intimidad.
Para simplificar las cosas, la boca es andrógina, o sea
que los labios de un hombre experimentan exactamente las mismas
sensaciones que los labios de la mujer. Usted puede precisar lo
que su hombre siente cuando lo besa; y puede provocarle las mismas
sensaciones que usted experimenta al besarlo. Los órganos
genitales masculinos y femeninos tienen diferente forma de reaccionar,
por cuya causa no siempre coinciden ni se logra el mismo éxtasis
en la relación conyugal.
Naturalmente,
no todos los besos son sexuales, ni conducen siempre a la intimidad
sexual. Una pareja de enamorados puede besarse sin experimentar
una reacción de deseo sexual, sólo cuando se experimenta
ese mismo deseo es cuando se obtiene la verdadera intimidad.
El beso en los labios es parte integral de nuestra sexualidad.
Pero los besos en la mejilla, en la mano, en la frente, también
expresan sentimientos y afectos (filiales, amistosos o fraternales).
Cada tipo de beso nos satisface la necesidad de un afecto diferente.
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