|
Por esos años,
Claudio III, era el emperador, quien dictó un decreto que
consistía en la imposibilidad de los jóvenes romanos
para contraer nupcias, aduciendo que aquellos eran mejores soldados
cuando no tenían ni esposa ni familia.
Valentín se
opuso a dicha medida, casando a todos aquellos que llegaban hasta
él. Al cabo de un tiempo se le sorprendió en dichas
prácticas, fue tomado prisionero y asesinado en el año
270 d.C.
A Valentín se
le atribuyen algunos milagros a lo largo de su vida, pero el más
conocido y del que más pruebas se tienen, es aquel donde
teniendo como única arma su inmensa fe en Dios, curó
a una mujer ciega, hija de un carcelero, devolviéndole
la vista.
Al día siguiente
de ese encuentro, Valentín fue decapitado por órdenes
imperiales, dejando una carta dedicada a su amiga llamada Julia,
la carta decía: "De Tu Valentino". Luego de su
muerte, el 14 de febrero del año 270 d.C., cerca de una
puerta que más tarde fuera nombrada Puerta de Valentino
para honrar su memoria, fue enterrado en la que es hoy la Iglesia
de Praxedes en Roma. Cuenta la leyenda que Julia plantó
un Almendro de flores rosadas junto a su tumba. Hoy, el árbol
de almendras es un símbolo de amor y amistad duraderos.
Desde Lupercus hasta
San Valentín
En el siglo IV a C.,
los romanos practicaban un rito de iniciación en honor
del Dios Lupercus (divinidad latina). Tal ceremonia consistía
en meter dentro de una caja, nombres de muchachas adolescentes,
para que los jóvenes los extrajeran al azar, de manera
que a cada uno de ellos le correspondiese una compañera
para su mutua diversión, durante todo el año.
Después de casi
800 años de tal celebración, llegaron los primeros
padres de la Iglesia Cristiana y consideraron necesario, desde
el punto de vista moral, acabar con estas prácticas, comenzando
por buscar un nuevo santo patrón de los enamorados, que
sustituyera al dios romano.
Fue así que
el Papa Gelasio, entre el año 496 y el 498 d.C., estableció
el 14 de febrero del calendario romano para honrar a San Valentín.
No está del todo clara la historia, ni la identidad del
santo, y algunos historiadores sostienen que el pontífice
fijó la conmemoración con el claro objetivo de cristianizar
las celebraciones paganas del festival Lupercalia de la antigua
Roma.
Qué pasó
después
Años después,
la costumbre de intercambiar regalos y cartas de amor el 14 de
febrero nació en Gran Bretaña y en Francia durante
la Edad Media. La tradición obedecía a una observación
muy particular: a mediados de febrero, las aves comenzaban a aparearse.
Para Herbert Thurston, de la enciclopedia Católica, "el
día de San Valentín era una ocasión para
escoger a la pareja."
En el siglo XVII, la
celebración habría comenzado como una manifestación
popular con tarjetas dibujadas por los románticos de la
época, hasta que en la siguiente centuria el intercambio
de obsequios habría sido generalizado, sin distinción
de clases.
De esta forma, en el
siglo XVIII, en estas tarjetas dibujadas a mano -que eran de gran
tamaño-, ya aparecía Cupido, el "querubín
desnudo" armado con flechas empapadas de una poción
amorosa, posiblemente asociado a la mitología Romana, donde
es el hijo de Venus, diosa del amor y la belleza.
En 1797 se publicó
"El joven escritor de valentinas", libro que contenía
decenas de versos sentimentales para el enamorado incapaz de redactar
o componer los suyos. No obstante, junto a las románticas
dedicatorias, también proliferaron postales obscenas.
Al respecto se cuenta
que en Chicago, a fines del siglo XIX la central de correos rechazo
unas 25 mil, alegando que no eran dignas de ser transmitidas por
los servicios postales del país.
Sin embargo, no fue
hasta 1969 que la fecha fue oficial para la Iglesia Católica,
ya que hasta antes de ese año las fiestas de San Valentín
no eran del todo reconocidas por las altas autoridades eclesiásticas,
a pesar de la instauración casi legendaria de las mismas
a comienzos de nuestra era.
Tradiciones de San
Valentín
Bien sabido es que
el 14 de febrero de cada año se celebra, en casi todo el
mundo, el día de los enamorados, pero en cada nación
se festeja de diferente manera. En ocasiones no son tan distintas
unas de otras tradiciones, sin embargo, en algo se diferencian.
En este sentido, por
ejemplo en Chile tenemos la costumbre de regalar flores, particularmente
rosas rojas a la persona amada. Los chocolates también
están dentro de los presentes más codiciados.
Asimismo, entregamos
en el día de los enamorados "engañitos"
varios, pero en general lo consideramos una noche para salir a
pasarlo bien; sobre todo si tomamos en cuenta que la mayoría
estamos de vacaciones.
Luego, en Norteamérica
lo celebran de distinta forma... En los países al norte
de la línea del Ecuador se toman estas fechas como una
fiesta familiar, más que de la pareja y en la mesa se presenta
una cena con todos los miembros de la familia, donde la idea es
hacer vida en conjunto con los niños, enseñándoles
la palabra de Dios y la inmensa entrega de amor que éste
prodiga sobre todos sus hijos.
En casi toda Latinoamérica
la forma de esperar estas fechas son parecidas, salvo por algunas
diferencias propias del carácter de cada nación.
Así por ejemplo, en Brasil las calles de algunas ciudades
se engalanan para la ocasión. En Perú se lleva a
cabo una cena romántica e intercambio de regalos al igual
que en nuestro país.
AMOR DE ORIENTE
En cambio, en la milenaria
China el día de los enamorados se celebra, el 6 de agosto
de cada año. En esa ocasión las personas que cumplen
16 años son los protagonistas, ya que llegan a la mayoría
de edad.
Así, el Día
de San Valentín chino, se celebra el séptimo día
del séptimo mes del calendario lunar y es más que
una ocasión para que las parejas se complazcan recíprocamente
con flores, con una cena con velas o con caros regalos.
De esta manera, además
de la reunión de dos estrellas, Herdsman y la Weaving Maiden,
también se llevan a cabo diferentes rituales para bendecir
a aquellos que esperan pasar la prueba oficial pública,
adorar a la diosa a cargo de proteger a los niños y a festejar
a los niños que acaban de cumplir 16 años.
Como vemos, existe
de todo a la hora de celebrar el día de los enamorados
o San Valentín, pero si en algo coinciden la mayoría
de las personas de todas las latitudes es, primero, que tienen
un día de los enamorados, y segundo, que cada vez se ha
vuelto más imperiosa la necesidad de regalar.
Lo más anti-día
de los enamorados
Todos hablamos del
día de los enamorados... algunos buscamos una tarjeta,
otros un collar o una joya que "demuestre" todo nuestro
cariño para esa persona amada. En tanto, existen otras
personas que hablan muy mal del 14 de febrero, que no comparten
para nada con la política universalmente aceptada que ese
día y no otro, es el día de los enamorados.
Precisamente, esas
personas arguyen que todo eso es sólo un aparataje y una
excusa sólo para tener un motivo más para consumir
por el sólo hecho de hacerlo. Vivir en Pareja hizo una
encuesta callejera, sin ningún ánimo científico,
por cierto, sólo para saber que era lo que piensa la gente
y estas fueron algunas de las respuestas.
Todos los días
día de los enamorados
La mayoría de
los entrevistados coincidió en la famosa frase que versa
sobre que todos los días debieran ser el día de
los enamorados, ya que demostrar amor a su pareja debe ser una
cosa constante y no dejarla para sólo un día al
año.
En este sentido, Carlos
Carrasco, estudiante, señaló que "a mi polola
le trato de dar engañitos frecuentemente, entonces el 14
de febrero para nosotros es sólo un día más".
Algo parecido dijo Ingrid Cifuentes, secretaria, quien sostuvo
que "para qué celebrar un solo día el día
del amor. Es mejor hacerlo cada vez que se puede."
César Gallegos,
ingeniero, fue más tajante y afirmó que "Eso
del día de los enamorados en una invención más
de la publicidad para que uno salga a la calle a comprar como
loco. No creo que el 14 de febrero o el día de la amistad
sean momentos tan relevantes en el calendario. En ambos casos,
y en otros más que no recuerdo, creo que es sólo
marketing y nada más".
Sólo consumismo
Seguimos por las calles
del gran Santiago preguntándole a la gente acerca de lo
que opina sobre el día de los enamorados obteniendo todo
tipo de respuestas, en ocasiones bastante inverosímiles...
Así, para Francisca
Moreno, "la cosa no sale del consumismo. Todo esto es una
creación de mentes que ven dinero en cada uno de nuestros
actos. Siempre veremos la posibilidad de inventar algo para vender..."
Una postura parecida
es la que nos mostró Javier Santos, dueño de un
kiosko que argumentó que nosotros andamos buscando qué
y cuándo comprar y otros andan inventando cuestiones que
vendernos... Somos muy tontos y los que inventan estas fechas
lo saben".
En este ancho mundo
somos muchas personas y cada una tiene una visión muy particular
de los hechos y las cosas que pasan a nuestro alrededor. En este
sentido, bien vale la pena respetar a quienes no les gusta o no
les importa el día de los enamorados. Al fin y al cabo,
existen otros a los que sí les importa y son más
al parecer que aquellos que en nada les interesa.
Es bueno hacer una
reflexión acerca del tema y tener claro que vivimos en
una sociedad consumista por definición, sin embargo, depende
de nosotros hacer que este 14 de febrero pierda en algo el cartel
que tiene de fecha consumista y nos acerquemos a quienes amamos
y se lo expresemos. Sin duda, es una buena oportunidad. De cualquier
modo, ese día es para recordar a la persona amada, entregarle
un presente y demostrar todos los sentimientos hacia ella. Aunque,
en honor a la verdad, eso debiera ser todos los días.
|