Encuentros matrimoniales


Un "Encuentro Matrimonial", es una experiencia personal que ofrece a las parejas casadas, una oportunidad para aprender una técnica de comunicación amorosa que pueden usar por el resto de sus vidas. A la fecha, más de dos millones de parejas ya lo han experimentado en 92 países.

Transcurría la década del '60. Un sacerdote español manifestó su preocupación por el
comportamiento inestable de algunos niños en particular. A raíz de ello inició un estudio, concluyendo que el mayor porcentaje de menores conflictivos provenía de hogares con ruptura. El religioso vio la necesidad de enfrentar el origen del problema, la pareja. Para ello creó una instancia que reuniera al hombre y la mujer, fue el inicio de los "Encuentros Matrimoniales."
La experiencia fue traída a América por el anglicanismo, y luego el catolicismo, y ha sido tomada como un baluarte por las iglesias cristianas y protestantes, además de algunos colegios, recibiendo personas de cualquier creencia religiosa, "lo que importa es fortalecer el matrimonio, y por ende a la familia, pilar de la sociedad".
Es una experiencia de enriquecimiento conyugal, ha sido un éxito en todo el mundo desde su inicio. Organizadores y parejas, donan su tiempo y energía para llevar esta exitosa dinámica a todos los matrimonios que asisten gratuitamente a este fin de semana de encuentro.

POR UN VOLVER A EMPEZAR...
Su objetivo es permitir un profundo conocimiento mutuo a través de una experiencia especial dedicada exclusivamente a los esposos.
Los resultados sobrepasan la pareja y tiene un efecto multiplicador, llegando a los hijos, y a quienes los rodean, quienes ven el efecto positivo de la experiencia y la manera como se recupera la armonía perdida.
Lo que sucede en un encuentro es guardado con recelo por quienes lo han experimentado, pues la idea es que los matrimonios lo vivan y no que lo reciban a través del relato de otros. Los que acuden deben hacerlo con la intención de querer transformar su perspectiva de la vida conyugal. Quienes van, no saben a qué van, ni nada sobre la temática de los encuentros, solo que ese fin de semana podría ser el elemento necesario que restaure su unión. Ellos deben confiar en sus 'padrinos', nombre que reciben quienes los contactan para acudir.

UN FIN DE SEMANA DE ENCUENTRO
El fin de semana en que se realiza el encuentro, proporciona a la pareja un ambiente conductivo para que pasen el tiempo juntos, lejos de las distracciones y tensiones de la vida cotidiana.
No es un retiro, ni tampoco una terapia de grupo. Es un enfoque único dirigido a revitalizar la institución del matrimonio. Es un tiempo para redescubrirse mutuamente y juntos concentrarse en su relación por un fin de semana completo.

PARA QUIENES
Para toda pareja casada que desee una vida juntos más llena. Otorga una oportunidad poco frecuente para mirarse como individuos, luego mirar su matrimonio y su relación con el otro, y con el mundo.

Los requisitos para asistir son tres: llevar más de tres años de casados, que no exista drogadicción o alcoholismo en ninguno de los cónyuges y finalmente, que no haya una tercera persona involucrada.

Están diseñados para profundizar y enriquecer los gozos que una pareja comparte juntos, hayan estado casados por un corto tiempo o por muchos años.

HABLAN QUIENES LO VIVIERON
"El amor no es sólo un sentimiento, sino que una decisión", comenta Cristina, quien en 1996 llevaba 12 años casada con Carlos, con tres hijos y una relación desgastada, a punto de una ruptura definitiva. En noviembre de ese año y con la idea de salvar su matrimonio experimentó junto a su esposo la vivencia de un "Encuentro Matrimonial". Aquel fin de semana les cambió totalmente su perspectiva de vida.
"Ojalá todos los matrimonios tuvieran la oportunidad de vivir esto. Son 48 horas de vivencias maravillosas que te transforman completamente. Mi matrimonio estaba muy mal, no tenía un objetivo de vida. En ese fin de semana ocurrieron cosas que me cambiaron. Me sentí querido, me volví a encontrar conmigo y con mi mujer", señala Carlos.
Hoy, con 18 años de matrimonio, Cristina y Carlos han experimentado una gran evolución como esposos, y debido al impacto provocado por aquel fin de semana, siguieron en contacto con los encuentros, y hoy se han convertido en padrinos de otras parejas que acuden a vivir lo mismo que ellos.


Al igual que Cristina y Carlos, hay muchos matrimonios que en Chile han vivido dicha experiencia, que está validada con un sello de garantía universal, el amor. Si usted quiere tener la oportunidad de salvar o reorientar su matrimonio, las herramientas están dadas, y usted decide si las toma.

Para más informaciones acuda a las iglesias católicas, anglicanas y cristianas que frecuentemente organizan estos encuentros.