"La diferencia entre una pareja exitosa y una que no lo es, radica en que una de ellas sabe resolver sus conflictos y la otra no."



Infidelidad versus Perdón ( cuando gana el amor)


Importante:(extracto de una entrevista realizada por la Revista Ya a Ricardo Cariaga y Mónica Silva director de la Organización Vivir en Pareja) .
"Para nuestra organización, la infidelidad es un síntoma, no la enfermedad, algo así como la relación que existe entre la fiebre y la infección. Si nos ocupamos de la fiebre y no de la infección que la provocó, quizas seremos capaces de bajar la fiebre algunas horas, pero volverá a presentarse una y otra vez mientras la infección exista. Para nosotros la infidelidad es el síntoma de una enfermedad de la relación y generalmente no de uno de sus miembros sino que de la relación, lo que pasa es que el síntoma (la infidelidad) ataca generalmente, sólo a uno de ellos. El trabajo que hay que hacer es encontrar esa "enfermedad" para que el síntoma (la infidelidad) no vuelva a presentarse nunca más." . Para más información sobre el programa "Como superar la infidelidad" haga click aquí
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"Cómo rehacer la relación después de una INFIDELIDAD"
Separarse y terminar el matrimonio es la solución más fácil y la elegida por la mayoría de las personas que atraviesan por un caso de infidelidad. Con esta actitud se deja de lado la posibilidad de buscar solución a un conflicto, que si bien es grave, puede ser doblegado por la buena disposición que ambos tengan por encontrar juntos la salida a un laberinto complicado, pero superable si existe la iniciativa de lograrlo.
Nota: Este programa es de carácter individual, es decir con una sola pareja y éstos son atendidos por un equipo compuesto por psicólogos y terapeutas especialistas en resolución de conflictos.
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La infidelidad es una de las causas más comunes de crisis o rupturas definitivas en la pareja; dentro de las grandes inquietudes de quienes deben enfrentar este problema, está el dilema frente al futuro de la relación: separarse o perdonar y perdonarse a sí mismo.
Separarse y terminar el matrimonio es la solución más fácil y la elegida por la mayoría de las personas que atraviesan por un caso de infidelidad. Con esta actitud se deja de lado la posibilidad de buscar solución a un conflicto, que si bien es grave, puede ser doblegado por la buena disposición que ambos tengan por encontrar juntos la salida a un laberinto complicado, pero superable si existe la iniciativa de lograrlo.

Perdonar implica un profundo proceso de reencuentro con el amor que aún pueda existir, reuniendo a quienes sienten el arrepentimiento verdadero de disculpar un error humano y 'apostar' por un volver a empezar cuando las circunstancias así lo permitan.
Es lógico que un engaño como éste provoque ira, donde la decepción sea el sentimiento primario ante un hecho que quiebra los esquemas y momentáneamente augura un futuro negro; que cambia los sueños por pesadillas y al ser amado lo puede llegar a transformar en el más odiado. Sin embargo, se debe tener en cuenta que, a veces, la víctima de esta traición ha sido quien en alguna medida, e inconscientemente, propició ciertas condiciones para que el adulterio se desarrollara, sin que ello signifique aminorar o justificar la culpa del infiel.
Es válido analizar este tema desde otro punto de vista que no sea el condenatorio, más bien desde una perspectiva que incluya el perdón y el reconocimiento de culpas, con todo el gran sufrimiento que ello implique y el arrepentimiento verdadero que incluye un acto de dicotomía trascendental en una pareja. Por una parte la víctima de una infidelidad debe perdonar a quien provocó una gran herida -donde contradictoriamente el verdugo es el ser más amado-; por otro lado el infiel debe indultarse a sí mismo por el gran error que significó herir a quien se ama.

LA PUNTA DE UN ICEBERG

Esta conducta social provoca un quiebre en la relación conyugal, rompe la armonía doméstica, aunque en algunos casos, la destrucción de los lazos familiares ya estaban rotos antes de ocurrido el adulterio. Los especialistas, con experiencia en la terapia de parejas nos dicen que: "La infidelidad, aparece como una de las principales causas de la separación, sin embargo, no es la verdadera sino que es una consecuencia de la falta de comunicación entre los cónyuges. Por ejemplo, el marido se siente postergado por el nacimiento de los hijos y las labores de la casa, no lo dice a su mujer, se lo guarda, y a la primera oportunidad de infidelidad lo ve como un escape".

El hombre por lo general no se siente infiel, sino más bien, que ha tenido una aventura, un complemento sexual a su relación matrimonial. Manteniendo -como lo dice la cultura popular-, "a su mujer como la catedral y a la amante como capilla".

Dentro de los múltiples estudios sobre este tema, caben varios tipos de infidelidad o de traición afectiva, dependiendo de su motivación y el sujeto de acción:

* Un primer caso es la infidelidad física, producto de una curiosidad, una fantasía no satisfecha o una etapa saltada en la vida. La persona tiene deseos de experimentar o conocer con otro que no sea su pareja, en vez de vivir las fantasías dentro del matrimonio las vive fuera, no se compromete el afecto, es sólo una aventura. "Lo curioso de esto , es que la persona que ha sido infiel, no se siente culpable, ni que ha roto su compromiso, siente que se saco una curiosidad actuándola con alguien externo".

* Otro es aquella por enamoramiento o emocional, donde la persona se involucra mucho más con su amante, ya no es sólo una aventura de una noche, implica sentimientos, lo cual dificulta la recuperación de la armonía dentro del matrimonio.

* Una tercera clase es aquella para buscar una cualidad de la que carece la pareja estable. En unos casos, el amante está dotado de una virtud o cualidad -psíquica, anímica, temperamental, sexual, social o de otra índole- de la que carece su pareja. En otros, el infiel se evade de su pareja estable y busca un cómodo refugio donde liberarse de la opresión de la vida y costumbres propias de la vida con su compañera(o).

* Otra variedad es la infidelidad psíquicamente insuperable. Son las personas incapaces de guardar lealtad o compromiso alguno. El deseo sexual les resulta incontrolable. Son 'cleptómanos del corazón', aprovechan la mínima ocasión, anteponiendo su propio placer sobre sus valores. En el caso de los hombres son los llamados 'Juan Tenorio', que dudando de su virilidad, recurren a la infidelidad una tras otra para comprobar su ego de hombre. Por su parte, las mujeres, les cuesta crecer y permanecen en la etapa de la conquista, para mantener una sensación de juventud. Generalmente son infieles con hombres muchos más jóvenes que su marido.

* Existe también una especie de infidelidad platónica, en la cual se siente que el compromiso de comunicación se da con otra persona y no con su pareja, aquí no se llega a la cama, es una especie de "incomunicación afectivo espiritual".

* Otro género, un tanto inusual y menos común, pero que existe, es la traición afectiva 'provocada', aquí los infieles inducen esta situación con el objeto de salvar el matrimonio, sí, tal cual lo leyó: "Personas que no han logrado que su pareja los escuche lo suficiente, que se sienten olvidados, quieren que su compañero(a) se entere de lo mal que se sienten y que hay alguien esperando por si no se les valora lo que ella o él requiere. Es una especie de luz roja. Lo que le interesa es provocar un remezón, que fortalezca el vínculo. Aunque suene extraño, este tipo de infieles no desea esta relación, sino que la provoca como un intento desesperado para salvar su matrimonio", indican los especialistas.

Infidelidad masculina básicamente plantea a un hombre inmaduro, que la toma como un complemento a su relación, en vista de su dificultad a la fidelidad o a poder profundizar en una relación. Dentro de este tipo están también aquellos que lo hacen para agredir a la pareja frente al compromiso, haciendo sentir a su mujer que ellos no se sienten limitados al matrimonio, manteniendo una puerta abierta de escape para la aventura ante situaciones de su desagrado dentro del hogar.

La infidelidad femenina al igual que en el varón se produce por el temor al compromiso, por no sentirse lo suficientemente involucrada con su compañero en el plano afectivo-comunicacional. Dentro de las mujeres infieles están aquellas que han tenido una sola pareja en sus vidas y pasado los 35 a 40 años, sienten la curiosidad de experimentar sexualmente con otros hombres. Hay algunos tipos de infidelidad femenina en que la mujer lo hace con el objeto de manifestar su desprecio por la figura masculina, usando al hombre y teniendo la sensación de control, generalmente por una situación de venganza ante episodios de su infancia provocados por su padre u otros hombres. Muchas veces son mujeres frígidas, que hacen todo el espectáculo frente a sus amantes, sintiendo en su fuero interno que son ellas las que dominan la situación y cuando quieren se deshacen del hombre.

También dentro de las infidelidades se debe tener en cuenta la historia familiar de las personas, en familias donde el padre ha sido infiel, generalmente sus hijas en sus propios matrimonios empujan a sus maridos a ello, como para repetir la fatalidad de sus padres.


PAREJAS DE INFIELES AL FRACASO

En una investigación, realizada sobre una muestra de 112 parejas formadas producto de una infidelidad, el 72% de ellas fracasó. Según lo sostuvo la investigación, "se tiende a elegir el mismo tipo de persona y caer en la misma clase de errores. Repiten la historia y lo más probable es que fracasen, sin aprender de sus errores".

Otro dato importante es que incluso hasta científicamente se ha tratado de encontrar el gen de la infidelidad, sin resultados positivos hasta el momento. Lo que sí se ha comprobado, desde el punto de vista fisiológico, es que todas las relaciones, incluso aquellas producto de una traición, cuando se basan sólo en la atracción sexual o en términos de pasión, su duración tiene un máximo de cuatro años, a partir de los cuales está comprobado que el interés decae y los conflictos se incrementan, haciendo muy difícil sobrellevar una estructura afectiva armónica con la pareja que tanto se deseó al principio.

La figura del amante puede a su vez ser, bien un episodio meramente transitorio, o bien algo serio y con indicios de permanencia. Tengamos en cuenta, que según las estadísticas, el 37% de las infidelidades son aventuras de una sola noche y apenas el 12% de ellas duran más de un año.

En la decisión del paso hacia la infidelidad ha de sopesarse no sólo el brillo placentero de un flirteo o una "canita al aire" con un cuerpo nuevo, sino el futuro de esa nueva relación que nace y que puede amargar la vida de los tres implicados.


MITOS Y VERDADES

Por lo general, "el hombre infiel busca sexo y la mujer persigue sentimiento". En efecto, los psicólogos opinan que el hombre busca el sexo fuera de la pareja y le daña más la infidelidad sexual, aún sin sentimiento de amor, es decir, que su compañera se acueste con otro. Por su lado la mujer busca sentimiento fuera de la pareja y le hiere más el engaño sentimental, aún sin sexo, o sea, que su cónyuge ame a otra.

Existen otros mitos sobre este tema, como que un adulterio siempre acaba con el matrimonio. Falso, ya que un número considerable de parejas superan la crisis producida y salen fortalecidos de esta experiencia. Aquellas personas que creen que todo se acabó con esta deslealtad - cuando existe la posibilidad y las condiciones de reiniciar la relación -, se niegan la oportunidad de aprender de los errores.

Suele creerse que el amor impide que la infidelidad ocurra. Sin embargo, en relaciones donde hay mucho amor también puede presentarse. El amor disminuye las probabilidades, pero no garantiza la total fidelidad. Así como tampoco lo asegura la intensa vida sexual que pueda llevar un matrimonio. Personas que se llevan bien en la cama pueden ser infieles por otras carencias, por encontrarse en una ocasión de alto peligro, cediendo ante la tentación o bien por sentimientos como venganza, resentimiento o simple curiosidad que propicien este tipo de aventuras.

Según los sexologos "la primera infidelidad es como la pérdida de la inocencia y deja huella muy difíciles de borrar: puede que la relación nunca vuelva a ser la de antes, pero no siempre para mal. A veces la aventura da pie para rehacer una relación más sincera". Los especialistas añaden que para ello el "arrepentido" debe evitar cualquier contacto con el amante y disponerse a responder todas las preguntas que le haga su pareja. En vez de dejar el tema sin hablarlo, hay que sacarlo a relucir para recuperar la intimidad emocional. Los sexólogos terminan por afirmar que "ambos estarán curados cuando puedan incluso bromear sobre ello, es decir, cuando ya lo han asimilado y se sientan a gusto. Difícil, pero no imposible".

El temor de muchas personas es el perdonar y que luego se vuelva a repetir la situación. Quienes han cometido este engaño y sienten arrepentimiento, optan por enmendarse, terminan con la historia cuando se dan cuenta del dolor que han provocado y valoran su unión por sobre la aventura.

Según investigaciones sobre el adulterio sólo el 10% de las personas que dejaron a sus parejas por otras continúa indefinidamente con ellas. Cuando se acaba el embrujo de lo prohibido y se instala la rutina, se suelen producir los mismos roces que se tenían con la anterior pareja a la que se fue infiel.

IMPORTANTE
En nuestra organización llevamos 14 años trabajando con un enfoque Pro Pareja, optimista y sustentado en la premisa de que la mayoría de los problemas de pareja tienen solución, pues los estudios demuestran que las principales causas que llevan a no ser felices, son entre otros, la falta de comunicación, la falta de afecto, la mala convicencia, la rutina... y todos ellos tienen solución.
"Nuestro trabajo está basado en la premisa de que las parejas que tienen problemas o se llevan mal, muchas veces no los tienen porque no se quieran o porque tengan problemas psicológicos, sino porque se "topan" con un problema o una acumulación de ellos y no saben como resolverlos.
Es decir, más que tener problemas psicológicos tienen problemas de comunicación, convivencia o falta de herramientas para solucionar sus conflictos. Pero en nuestra organización partimos siempre haciendo una evaluación con el propósito de determinar la existencia de algún problema de origen psicológico evidente, porque si lo hubiera, lo que correspondería hacer sería una psicoterapia. Pero si no fuera así, (que es en la mayoría de los casos), sino que fuera un problema de comunicación, convivencia o falta de herramientas para resolver conflictos, entonces la solución es más sencilla, sólo hay que identificar el problema en cuestión y en función de eso, determinar la cantidad de sesiones de taller necesarias para resolverlo.
Nuestras oficinas y consulta están ubicadas en:
Alferez Real 1083 esquina Miguel Claro- Providencia -
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