Lazos de Intimidad


El espacio de intimidad es aquel en que la pareja intercambia sentimientos acerca de si mismos, de su relación y como la están viviendo.
La intimidad es la forma en que se dan a conocer las dimensiones más profundas de nuestro ser.

Es la capacidad para hablar acerca de lo que uno es, para decir lo que siente, lo que necesita, teme y desea, siendo escuchado y acogido por el otro. Significa expresar los dolores, las inseguridades, las fortalezas, las debilidades y los conflictos, teniendo la confianza que va a ser aceptado por la pareja.

Este espacio es el "nosotros" de la pareja, donde se conocen en lo afectivo, lo intelectual, lo espiritual y lo sexual.

En nuestra sociedad se dificulta el logro de este espacio de intimidad porque las personas sienten una cierta timidez y vulnerabilidad al compartir sus gustos, sueños, esperanzas y temores. Las personas generalmente son más temerosas en mostrar la ternura, que implica desnudez psicológica y espiritual, que mostrar la desnudez física de la intimidad sexual.

Un aspecto que dificulta el logro de la intimidad es la distinta socialización que han recibido hombres y mujeres:

Para las mujeres lo más valorado son los vínculos interpersonales. Ellas buscan estrechar sus vínculos, lo que las lleva a valorar la amistad y el afecto. Se centran en dilucidar si la otra persona se está aproximando a ellas o las están dejando de lado.

Los hombres aprenden a relacionarse con el mundo dentro de un orden jerárquico, lo que les lleva a relacionarse desde la lucha y la competencia. Están centrados en dilucidar si la otra persona está procurando una situación de dominio, ubicándolos como inferior o superior.

El compartir el mundo emocional es muy valioso e importante para las mujeres y a veces desconcertante para los hombres. Esto lleva a la mayoría de los hombres a simplificar las soluciones y a no validar los sentimientos en la misma medida que las mujeres.

El conocer estas diferencias entre hombres y mujeres ayudará a comprender que no hay mala intención al apreciar los mismos hechos de distinta manera.

La intimidad crece en la medida en que cada uno es capaz de mostrar su propia vulnerabilidad y aprenda a estar presente emotivamente y pueda contactarse con el otro en profundidad.
La relación de intimidad de pareja requiere que cada uno haya avanzado en el logro de su identidad personal, que haya logrado su propia autonomía emocional, es decir ser una persona que se conoce profundamente, en soledad, que ha tomado conciencia de los propios sentimientos y es capaz de ser auténtico en sus relaciones con otros. Para lograr intimar con otro es necesario haberse encontrado uno mismo, sentirse seguro, autónomo y tener algo que ofrecer.