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Los celos son una de
las emociones naturales en nuestra sociedad, como el odio o el
amor, pero los éstos pueden poseer rasgos negativos como
positivos. Debido a que se tiende a percibir a los celos normales
como una muestra de afecto por parte de la persona amada, una
justa cantidad de celos sería necesaria. Sin embargo, si
en una pareja los celos son permanentes, éstos tienden
a desgastar y perturbar la relación afectiva, porque surge
el reproche, el reclamo, la exigencia de incondicionalidad hacia
el ser querido.
Como parte de la vida
amorosa de todos los individuos, los celos son sentimientos que
provocan tanto goce como sufrimiento. Barthes, un reconocido semiótico
francés, observa que como celosos padecemos cuatro veces:
Por celosos.
Por reprocharnos estar.
Por temer que nuestros celos hieran al otro.
Por dejarnos someter a una nadería.
Otra óptica
sobre el fenómeno de los celos es la que propone Bowlby
con su teoría del apego. En experiencias realizadas con
animales (Harlow, Lorenz, Bowlby), se determinó que el
apego que éstos manifestaban por sus madres no estaban
basados en la necesidad de alimentación sino en la de seguridad.
Bowlby estudio ésto
en los seres humanos y postuló que en ellos se conserva
la tendencia a una figura de apego durante toda la vida. Esta
teoría ha ido afirmándose en las ultimas dos décadas,
y a la que se han adherido importantes profesionales de la psicología.
La madre, figura de apego inicial, puede ser sustituida por otra
persona, por ejemplo, la pareja.
Si adherimos a esta
teoría, los celos serían la emoción que manifiesta
la ansiedad ante la posible pérdida de nuestra necesaria
figura de apego, la que nos brindaría seguridad psicológica,
(esto puede darse a nivel inconsciente aunque la relación
sea controvertida).
De acuerdo a lo expresado,
los celos serían una reacción natural ante la posible
pérdida de nuestra pareja. Lo que determinará que
los celos sean patológicos o normales es su intensidad
y el hecho de que se deban a una causa justificada o infundada.
Celos normales
Si se entiende a la captación de la atención de
la persona celada como una de las características de los
celos, se puede entender que en ciertas situaciones los mismos
son necesarios.
En el matrimonio, por
ejemplo, este tipo de celos es útil, porque actúa
como generador de energía vital en la pareja. Cada uno
se esfuerza en mejorar para mantener encendida la llama del amor.
Los celos, como una
reacción de alerta ante un bajón amoroso de cualquier
miembro de la pareja, son saludables y constructivos.
Otro caso de celos
positivos aparece en las personas mayores, en las que actúan
como estimulantes favorables del amor. Muchas veces es como una
especie de chispa energética que hasta se vuelca en otras
actividades productivas, las que por años habían
pasado desapercibidas.
Es muy común
que se interpreten los celos como expresión de la importancia
que tiene un individuo para esa persona. En las parejas recién
formadas, uno de los índices para verificar si la otra
persona está realmente interesada es la demostración
de celos. Es así que la aparición de celos por parte
de uno de los miembros de la pareja le hace saber al otro sobre
sus sentimientos recíprocos y son concebidos como halagadores.
Celos en la pareja
Los celos forman parte de la relación amorosa. La ilusión
que se tiene de ser único y extraordinario en el mundo
se esfuma al entrar en escena "un tercero".
La soledad provoca
tal angustia que exacerba el miedo de perder a la persona amada.
Justamente para contrarrestar esa angustia es que surgen los celos.
A su vez, demuestran el dolor que conlleva darse cuenta que uno
no es irremplazable.
En una pareja es importante
respetar la libertad de cada miembro, su estado anímico
y sus necesidades. Cuando en ocasiones uno de los integrantes
de la pareja se cree propietario de los sentimientos de él
o de ella, entonces, el equilibrio se rompe y aparecen los celos.
El perfil psicológico
de la persona que siente celos se relaciona con la baja autoestima
y la inseguridad. Estas personas, además de tener reacciones
emocionales negativas, tienen necesidades de estimación
y demanda continua de aprobación. La persona celosa reclama
un sacrificio, desea ser amado incondicionalmente, siendo incapaz
de sacrificarse, puesto que suele ser demasiado egoísta
y desconfiado. Por estas necesitadas de estimación, suelen
demandar constante aprobación.
Cualquier cambio en
el contexto de la pareja puede llegar a ser motivo para una reacción
de celos en personas. Aparecen pensamientos de engaño y
se atiende selectivamente a señales de alerta, creando
de esta manera un rival imaginario inexistente. Al no poder controlar
estos sentimientos la persona se torna cada vez más insegura
e hipervigilante, generando, como consecuencia, reacciones agresivas
o "escenas de celos".
A largo plazo, los
interrogatorios se vuelven rutina,la persona celosa controla la
libertad y movimientos de su pareja y la relación comienza
a deteriorarse. La comunicación se ve reducida exclusivamente
a las preocupaciones y pensamientos del celoso.
El bienestar de la
pareja teñida de celos se va debilitando paulatinamente.
En una pareja donde los celos predominan, se presenta la frustración
y la pérdida que provocan odio y agresión. Así,
llegan cuestionar si realmente existe amor entre los ellos.
James Parr, filósofo
existencialista, propone causas y prevenciones de los celos románticos
en su libro "Nuevas maneras de amar: cómo la autenticidad
transforma las relaciones". En este libro expone su creencia
sobre los celos y dice que surgen en una relación amorosa
debido a tres factores: comparación, competencia y el temor
a ser reemplazado.
Si la persona se vuelve
más autónoma y creativa la probabilidad de que los
celos se produzcan es menor, ya que la relación entre estos
tres factores se torna menos significativa.
Si uno se ama a sí
mismo, la comparación con los otros disminuye y cuando
la competencia no existe, se es menos vulnerable a sentir celos.
Al volverse irremplazable en una relación los celos desaparecen.
Según Parr,
la manera básica para prevenir los celos, es volverse una
persona única e irremplazable para la persona amada, y
para eso, tornarse más auténtico es lo que se necesita.
Así, se trasciende el peligro de ser reemplazado por potenciales
rivales.
En ocasiones, cuando
los celos aparecen, son debido a malinterpretaciones de situaciones
ambiguas. En vez de parar a pensar en otras posibles explicaciones,
se permite que las emociones inunden el razocinio. Por este motivo,
es muy importante tomarse un momento para analizar tanto las impresiones
como los pensamientos que atraviesan la mente en situaciones ambiguas.
Señales de alarma
Necesita controlar
todos los movimientos de su pareja.
Opina que sos un ingenuo o una ingenua y te pueden engañar.
No le gusta que salgas sólo/a o con tus amigos.
No le gusta que lleves cierto tipo de ropa provocativa.
Sólo te quiere para si.
Arma una escena de celos sin motivos.
Cree saber más sobre usted que usted mismo/a.
Tácticas para
evitar los celos
Inténte que
se sienta seguro/a de su relación, mostrando lo bien que
están juntos, pero sin dar explicaciones de lo que haces
constantemente.
Aclare desde el principio cualquier situación que le pueda
llevar a crear una sospecha más.
No intente que reconozca que todo lo que le ocurre es por celos.
Explíquele cómo te sientes cada vez que te espía
o te interroga.
Preguntale por qué no puede confiar en ti si es que realmente
te quiere.
Reflexiones para una
persona celosa
Piensa que tu pareja
está contigo porque te quiere como eres.
Si tienes amistades, ¿No es lógico que tu pareja
también las tenga?
Es importante fomentar aficiones al margen de tu pareja.
Cuando le asalten dudas calmate y luego habla sobre ellas.
No se puede desconfiar de alguien que confía en ti.
Tu pareja es libre de estar a tu lado.
Tu pareja es una persona y no una propiedad.
Distintas manifestaciones
de celos
Las distintas escuelas
psicológicas tienen diferentes enfoques sobre los celos,
según el punto de referencia que tomen para evaluarlos
desde el pensar, actuar y sentir del ser humano.
En hombres, con temperamento depresivo, tristes, con problemas
en sus relaciones conyugales la reacción de los celos ha
de ser depresiva y la tragedia final irá precedida de una
gran angustia y de una lucha interna agobiante.
En cambio, en hombres
de gran trabajo, acción, responsabilidad, la reacción
celosa será activa, dinámica, explosiva, extendida
en el espacio y en el tiempo. No se conforman, luchan siempre,
pues corren al unísono el sentimiento amoroso y la razón
analítica.
A su vez, los tímidos
y opacos, sufren para sí, los celos son poco expresivos,
aunque padecen mucho daño interior.
Las mujeres y hombres
de emociones rápidas, de irritación fácil,
de carácter colérico, poseen celos pasionales y
terribles, y que suelen esclavizar a la persona amada.
Siente desprecio hacia
la mujer que engañan con una mujer más joven. Su
autoestima decrece, su orgullo se destruye y en compensación,
busca un sustituto joven a quien se le brinda plenamente para
tratar de apagar los celos que la angustian y agobian.
Los que padecen de
alteraciones hormonales, hombres o mujeres, tienen celos patológicos
que pueden ir acompañados de cambios radicales en el carácter
y conducta. La glándula que más influye en los estados
de celos es la Tiroides. Su disfunción puede traer manifestaciones
somáticas: cervicales, genitales, corazón y otros
órganos efectores. Son más importantes aún,
las alteraciones psíquicas y de comportamiento, con estados
de celos muy dinámicos y cambiantes.
Las bruscas descargas
hormonales, traen variaciones en el comportamiento sexual, alteraciones
en la conducta y sadismo intelectual para con su par.
Delirio celotípico
Los celos tienen una compleja psicopatología, y los celos
patológicos se presentan en diversas situaciones, incluyendo
la paranoia conyugal (síndrome de Otelo), limitada al delirio
de celos que involucra a la pareja.
El delirio es una radical
modificación de las relaciones del individuo con la realidad
que se debe a creencias inamovibles que provocan una alienación
de su Yo, es decir, que la persona se despoja de su anterior personalidad.
Este trastorno afecta
la concepción del mundo que tiene la persona implicada
en su noción del YO. El Yo esta vinculado a su "mundo"
de una manera en particular, representando así la construcción
de la realidad y su manera de desenvolverse en la misma. El Yo
del sujeto elabora sistemáticamente los valores de realidad
que lo vinculan con el mundo. Esta ligazón esta constituida
por las creencias, que son las que le asignan significado a todos
los fenómenos del mundo y su grado de realidad para el
Yo.
El delirio es la inversión
de las relaciones de la realidad del Yo con su mundo, mientras
que las ideas delirantes son temas que trastocan las relaciones
del Yo con su mundo. En el caso de los celos, la relación
que se produce es la de retracción del Yo, por frustración,
ya que el Yo pierde su unidad, intimidad y su dominio del pensamiento.
En el delirio celotípico
lo que sucede es que el sujeto transforma la situación
de la relación amorosa en una situación triangular.
El tercero introducido es un rival sobre el que se proyecta resentimiento
y odio, acumulados por las frustraciones que ha sufrido o sufre
el delirante celoso, que se siente burlado y abandonado.
Así la persona
se torna hipervigilante, y tiene que sondear sentimientos, descubrir
intenciones y desbaratar artimañas de su pareja. Generalmente,
es mediante las encuestas y su propia reflexión que la
persona delirante "esclarece" el misterio y llega a
una "verdad", absoluta para él.
Cuando el delirio celotípico
se ha formado, se sistematizan "pruebas", "pseudocomprobaciones",
"falsos recuerdos", interpretaciones delirantes, de
ilusiones, de la percepción, y de la memoria.
La angustia del paciente
por delirios sobre la infidelidad de su esposa/o se convierte
fácilmente en ira. La persona puede hacer de forma incesante
acusaciones, espiar o seguir a su esposa/o, y malinterpretar acciones
simples, como la forma en que se cierra una cortina como un mensaje
al amante. Puede requerir la confesión de forma constante,
asegurando el perdón. La agresión física
es un peligro real.
En personas con problemas
relacionados con el alcohol, la presencia de delirio celotípico
es muy común. Las dudas y sospechas patológicas
con respecto a la fidelidad de la pareja son utilizadas como excusas
para explicar la dependencia al alcohol.
La conducta alcohólica
interactúa de una manera especial con los celos. Durante
la intoxicación, las sospechas son ligeras y transitorias,
mientras que durante la abstinencia, persisten las convicciones
firmes, que en ocasiones, tales acusaciones, pueden acompañarse
con violencia.
Aunque la impotencia
sexual y la disminución del deseo sexual son efectos del
consumo excesivo de alcohol, en personas alcohólicas con
celotipia, estos fenómenos son interpretados de otra manera.
Por ejemplo, se le puede atribuir la frialdad propia, efecto del
alcohol en exceso, a una falta de interés sexual por parte
de la pareja, porque obtuvo satisfacción sexual con otra
persona. A su vez, un individuo que consume alcohol en exceso
que tiene impotencia puede sospechar que su pareja está
buscando tener relaciones sexuales con otra persona.
Referencias bibliográficas
Gross, Richard (1994):
"Psicología de la ciencia y la conducta". México,
D.F.
Kaplan, H.; Sadock, B.; Grebb, J. (1997): "Sinopsis de Psiquiatría".
Baltimore, Maryland, William Wilkins; Argentina, Editorial Panamericana.
Kaufmann, Friedrich (comp.) (1996): "Psicología general:
elementos para una introducción". Buenos Aires - Argentina.
Ed. De Belgrano.
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