Los problemas en las familias en los segundos matrimonios


Los problemas en las familias causados por los segundos matrimonios.
El número creciente de divorcios en los Estados Unidos ha dado lugar a un número creciente de segundas familias. Las segundas familias tienen que hacerle frente a muchos retos.
Como cualquier otro logro, el desarrollo de buenas relaciones en la nueva familia requiere mucho esfuerzo.

Cada uno de los miembros de estas familias ha experimentado pérdidas y está teniendo que hacer ajustes bien complicados en su nueva situación.

Cuando se forma la segunda familia, sus miembros no tienen un historial común o no tienen el mismo modo de hacer las cosas; muchas veces sus creencias son muy diferentes. Además, un niño puede tener una lealtad dividida entre el padre con quien vive y el que vive en otro lugar y a quien visita de vez en cuando. Frecuentemente, los recién casados no han pasado suficiente tiempo juntos para adaptarse a la nueva relación.

Los miembros de la nueva familia combinada necesitan crear vínculos fuertes entre ellos, lo cual pueden hacer de la siguiente manera:

reconociendo y lamentando lo que han perdido,
desarrollando nuevas maneras de tomar decisiones en familia.
fomentando y fortaleciendo las nuevas relaciones entre padres, padrastros, hijastros y hermanastros,
ayudandose los unos a los otros, y
manteniendo y fomentando las relaciones originales con los padres naturales.
Aunque estos problemas son difíciles de resolver, la mayor parte de las segundas familias logran resolverlos. Las segundas familias utilizan a menudo a abuelos (u otros parientes), miembros del clero, grupos de apoyo y otros programas disponibles en la comunidad para que los ayuden con los ajustes.

Los padres deben de considerar obtener una evaluación psiquiátrica del niño que manifieste sentimientos muy fuertes de:

retraimiento y el tratar de lidiar él solo con la pérdida,
sentirse devidido entre los dos padres y las dos familias,
sentirse aislado por sus sentimientos de culpabilidad y de ira o enojo,
no estar seguro de lo que es correcto,
sentirse incómodo con cualquier miembro de la familia original o de la nueva familia.
Además, si los padres observan que los síntomas siguientes persisten, deben de considerar una evaluación psiquiátrica del niño o de la familia completa si:

el niño dirige su ira hacia un miembro en particular de la familia o expresa resentimiento contra el padrastro o el padre,
uno de los padres sufre mucho estrés y no puede ocuparse de las necesidades crecientes del niño,
uno de los padres o padrastros demuestra favoritismo por uno de los niños,
el disciplinar al niño se deja en manos de los padres naturales, en vez de incluir también a los padrastros,
algunos miembros de la familia dejan de disfrutar de sus actividades normales (por ejemplo, aprender, asistir a la escuela, trabajar, jugar o estar con los amigos y la familia).
Los psiquiatras de niños y adolescentes han sido entrenados y son expertos en evaluaciones psiquiátricas tanto del niño como de la familia.

La mayor parte de las segundas familias, dandole tiempo suficiente para que desarrollen sus propias tradiciones y formen nuevas relaciones entre ellos, pueden proveer relaciones emocionales excelentes y duraderas en el matrimonio, que pueden ayudar a los niños a desarrollar la autoestima que necesitan para disfrutar de la vida y enfrentar sus desafíos.


Este texto ha sido desarrollado por la American Academy of Child and Adolescent Psychiatry
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