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Fundar una nueva familia implica problemas muy diferentes a los vividos la primera vez...
El matrimonio Cariaga Silva, que hace talleres prácticos para cónyuges, se vio en la necesidad de formar dos grupos diferentes durante su labor en la organización "Vivir en Pareja": los casados por primera vez y los que estaban en su segunda experiencia. "Eran demasiado diferentes los problemas de uno y otro grupo", explica Ricardo Cariaga.
Los desafíos de un segundo matrimonio tienen que ver muchas veces con aceptar la "mochila" con que viene el o la cónyuge. Los hijos y la ex pareja son seres que estarán presentes en la nueva relación y el cómo se afronte esto será clave en la familia que se está intentando formar.
El caso de Claudia S. es representativo de muchos. A los 29 años se casó con un hombre de 38, que tiene tres hijos adolescentes de su primer matrimonio: "Me cuesta aceptar que lo llamen a toda hora, sobre todo porque siento que él todavía se siente presionado por su ex mujer".
En Chile no hay estudios al respecto, pero investigaciones estadounidenses hablan de que los segundos o terceros matrimonios tienen más probabilidades de fracasar que los primeros.
"Tiene mejor pronóstico una pareja que mantiene relaciones fluidas con sus ex cónyuges", explica la psicóloga Sylvia Campos, "Si alguien se separa e inicia de inmediato una nueva relación de convivencia, está mezclando dos procesos: el duelo de dejar a su primera familia y el acomodarse a una nueva relación, lo cual es muy tensionante".
Eso lo tenía muy claro el profesional Enrique B., quien al decidir separarse se cuidó muy bien de estar solo y de no tener los ojos puestos en ninguna otra persona. "Había visto en algunos amigos el sufrimiento y los fantasmas que provoca el que tu pareja te deje por otra persona".
Enrique B. dejó pasar un tiempo antes de fijarse en otra mujer y sólo decidió emparejarse de nuevo cuando tuvo bien claro "que no tenía ningún saldo pendiente con mi ex esposa ni tampoco, en lo personal, problemas con la culpa". Sólo entonces, dice, se atrevió a formalizar una nueva relación.
El rol de madrastra
Otro gran tema al que se ven enfrentados los segundos matrimonios es el de la presencia, ocasional o permanente, de los hijos del cónyuge. Carolina D. relata su experiencia: "Al comienzo me sentía una extraña en mi propia casa. Llegaban los hijos de mi marido y yo no podía ponerles ningún límite: saltaban en mi cama, ponían los pies en el sillón... Y yo, muda. Tenía que sonreir y atenderlos lo mejor posible. No podía partir siendo un plomo. Ahora, que ya nos conocemos y que hemos pasado muchos momentos gratos, puedo permitirme retarlos o hablarles cuando algo no me parece bien".
En esto coinciden los psicólogos: "No es recomendable ejercer un rol normativo sobre los hijos del cónyuge hasta que no se haya establecido un lazo afectivo".
Para los profesionales, muchas de las rupturas en esta etapa tienen que ver con expectativas equivocadas: "Las personas intentan volver a reproducir el modelo de familia nuclear con sus nuevas parejas, los hijos de ella y sus hijos del primer matrimonio. Pero esto corresponde en realidad a una familia 'ensamblada' y pretender imponerle una dinámica nuclear es estar fuera de la realidad. No se puede desconocer que los niños o adolescentes ya tienen a sus padres biológicos.".
En ese sentido, Enrique B., "padrastro" de dos adolescentes, tiene clara la película: "Yo soy un referente adulto importante para ellos. Pero no soy el papá. Yo los ayudo, los acojo. Pero hay temas en los que les digo: esto tienen que hablarlo con su padre".
Lograr una dinámica fluida en una familia "ensamblada" es algo que toma tiempo, dicen los especialistas. "Muchas veces el padre o la madre están muy pendientes de lo que les está pasando a sus hijos frente a esta nueva situación, y descuidan a la pareja, lo que provoca tensiones al interior de ésta". Por eso, recomienda la tolerancia y la paciencia ante un período de ajuste que puede tomar muchos meses.
También es importante la apertura de criterios y la flexibilidad para encontrar la dinámica que acomode a este nuevo grupo familiar. "Cada familia tiene su propia forma de funcionar y, a veces, habrá que conciliar estilos más conservadores con otros más liberales. Por eso, hay que intentar ser creativos, poco rígidos, y respetar las historias de cada uno".
Proceso de aprendizaje
Quienes se dan una segunda oportunidad en términos afectivos parten con expectativas diferentes a las de la primera. "Ya no esperas que ella sea la Princesa Encantada ni que él sea el Príncipe Azul. Partes con un mayor sentido de realidad y sabes que las personas pueden cometer errores", dice Enrique B. "Por lo mismo, ya no vas a pelear por detalles como el color de las cortinas. Tampoco vas a pretender adivinar los deseos de tu pareja ni que ella adivine los tuyos. Ahora le vas a preguntar directamente '¿qué te gustaría hacer?' y vas a saber plantearle tus propios deseos".
Sin embargo, ese aprendizaje a través de la experiencia no siempre se da, señalan los psicólogos. "Muchas personas suelen atribuir las razones de su fracaso matrimonial a cosas que no son las reales. A veces culpan sólo a su ex pareja y piensan 'ahora sí voy a encontrar a alguien que me comprenda'. En esos casos, no hay un proceso de introspección que los lleve a aprender a ser mejores como pareja".


En éste vídeo se entregan las principales herramientas para la solución de los problemas más comunes en las relaciones de pareja:



